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PRENSA

MEDIOS
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Fomentar la inserción laboral con capacitación

La reciente iniciativa del Gobierno para facilitar el acceso al mercado laboral a quienes perciben algún tipo de programa social apunta, con certeza, a una arista fundamental en el desarrollo nacional, como es la inclusión en el circuito formal de miles de trabajadores que no deben ni pueden vivir de una ayuda estatal como sustento estructural.

El país necesita del esfuerzo de todos los argentinos para levantarse y crecer. Por un lado, además del beneficio que supone para los futuros empleados, el Plan Empalme es una medida positiva para las empresas y, fundamentalmente, para las pymes, que verán allanado el camino para la contratación de personal, que en muchos casos se convierte en una traba para la expansión de las pequeñas y medianas compañías. 

En cierto modo, también promoverá que el Gobierno pueda minimizar sus gastos fiscales reduciendo la carga que provocan los subsidios, situación que debería trasladarse a una baja en las cargas impositivas, que hoy son el problema más acuciante de cualquier pequeño o mediano empresario.

Si bien el proyecto suena provechoso para todos los actores que entran en juego en esta ecuación, hay un aspecto determinante en el actual mercado laboral, dinámico y cambiante al ritmo de los avances tecnológicos, que no es contemplado: la capacitación y la preparación.

Desde Camima entendemos que es importante implementar todas las herramientas que estén al alcance para dinamizar el mercado formal de trabajo y favorecer la inclusión de, cada vez, más argentinos; sin embargo, la problemática no se termina allí. 

Vivimos en un mundo que pocos años atrás era impensado, modelado por el avance de la tecnología, que también ha revolucionado los métodos de producción y, por consiguiente, las necesidades de las pymes. Se prevé que en los próximos 30 años, el 50% de las labores que se realizan en la actualidad desaparezcan como tales y se reconviertan en empleos totalmente nuevos, con la tecnología como eje fundamental. Es por eso que debemos estar preparados y formar a los nuevos empleados bajo los más avanzados estándares, para desarrollar las capacidades que serán necesarias en el escenario futuro y no correr desde atrás de un cambio que sucede día tras día.

Es importante contemplar el costo que tiene la capacitación del personal y que, probablemente, estas personas que permanecieron fuera del mercado formal durante muchos años no poseen los conocimientos y las especializaciones necesarias para llevar adelante actividades laborales que requieren altos grados de especificidad. 

La inserción debe ir de la mano, y sostenida, por un plan de capacitación efectivo y un crecimiento tecnológico a nivel nacional, que le permita a la Argentina impulsar su desarrollo y competir de igual a igual en todos los mercados. En ese contexto, es fundamental analizar los métodos y alcances de la capacitación al nuevo personal. 

En Camima, frente a los saltos tecnológicos de las últimas décadas, motorizamos la capacitación y la educación en conjunto con los sindicatos, empezando por la finalización de los estudios secundarios para que los trabajadores cuenten con una base sólida. Es por eso que sostenemos la necesidad de mirar más allá de la coyuntura y generar políticas activas apuntadas al futuro, con la participación de las cámaras empresarias, los sindicatos y el Gobierno. 

(*) Presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica (Camima).