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PRENSA

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Opinión: Generar trabajo es disminuir la pobreza

Durante mucho tiempo, políticos, dirigentes sindicales y empresariales, jueces y funcionarios, miraron hacia otro lado respecto de las políticas laborales; permitiendo por acción u omisión que las cargas hacia el trabajo se incrementaran incesantemente, contribuyendo a los altos costos laborales que tenemos actualmente.

Estas imposiciones sobre el salario del trabajador incluyen aportes jubilatorios (que maneja el Estado o Gobierno de turno a su antojo), obra social (manejadas por sindicatos que no brindan prestaciones adecuadas), ART (sistema de seguridad en el trabajo que incrementa continuamente su alícuota debido a la alta litigiosidad), INSSJP (para pagar los servicios médicos a los Jubilados, malos e insuficientes), cuota sindical (obligatoria estén o no afiliados), seguro de vida y seguro de sepelio (valores altísimos de alícuota para un sector de la población sana en condiciones de trabajar), cuota empresarial (que algunas cámaras o asociaciones empresariales indican como obligatoria, aunque la ley no lo permita). Todas ellas alcanzan valores cercanos al 70% de lo que percibe en bolsillo el trabajador.

Algunos dirán que muchas de estas imposiciones no son impuestos, que son salarios diferidos, pero por un minuto imaginemos que le entregamos todo el dinero al trabajador de su sueldo ($ 170 en lugar de $ 100), y tuviese la libertad (en un contexto económico competente) de elegir su obra social, su administradora de fondos jubilatorios, sus seguros, su sindicato, entre otros, con seguridad lograría imposiciones menores y obtendría mayores beneficios, como sucede en el resto del mundo desarrollado. Ese diferencial es lo que denomino Impuesto al Trabajo, imposiciones obligatorias que se administran mal o incrementan solamente los bolsillos de algunos. Estamos inmersos en un sistema perverso, por un lado necesitamos generar mayores puestos de trabajo y pagar mejores salarios a nuestros trabajadores, y por el otro cargamos a los sueldos con todo tipo de imposiciones, lo cual ha llevado a nuestro país a tener los más altos costos laborales. La Argentina en la actualidad tiene el mayor costo laboral de Latinoamérica y es primero en porcentaje de cargas impuestas al trabajador aún entre los países desarrollados del Mundo.

El último informe de Competitividad global del World Economic Forum (2016/2017), ubica a la Argentina en la posición 104, dentro de un grupo de 138 países. Cuando uno se adentra en el informe, que estudia la competitividad dividida en 12 pilares fundamentales, observa en particular uno de ellos: ´Eficiencia del Mercado Laboral´, donde se nos ubica en el puesto 130, por debajo de Argelia, Republica Dominicana o Mozambique, entre otros.

No solo encarecen el trabajo las cargas directas e impositivas, si no otros aspectos como las malas relaciones laborales, la legislación aplicada pro trabajador (y no pro trabajo), los costos de contratación y despido, para citar solo algunos.

Esta situación no solo significa menor competitividad, si no que se traduce en menos puestos de trabajo, sueldos bajos, y trabajo en la informalidad. Podemos expresar -sin miedo a equivocarnos-que nuestro actual sistema laboral crea pobreza.

El problema se tornará aún más sombrío en un futuro inmediato si no tomamos las medidas correctas a tiempo. Nos encontramos ante un mundo que cambia aceleradamente, debido principalmente a tres factores: la mayor expectativa de vida, la globalización y el cambio tecnológico.

El conjunto de estos tres factores producirá desequilibrios en la movilidad laboral, la forma de producción y los sistemas económicos como hoy los conocemos.

No podemos dejarnos estar, no podemos seguir con nuestro arcaico sistema laboral. El futuro es hoy, estamos obligados a actualizar nuestra legislación y las relaciones laborales, además de nuestro sistema impositivo, para no perder el tren de la actual revolución tecnológica y sumir a la Argentina en la pobreza.

 

José Luis Ammaturo

Presidente de CAMIMA

https://www.cronista.com/columnistas/Generar-trabajo-es-disminuir-la-pobreza-20180223-0040.html